No necesitas aprender todos los acordes antes de acompañar canciones. Un grupo pequeño de formas abiertas limpias y cambios estables es una base mejor.
Primer grupo
Empieza con Em, G, C, D y Am. Después añade E, A y Dm. Estas formas cubren muchas progresiones comunes.
Haz sonar cada cuerda
Monta el acorde despacio y toca cuerda por cuerda. Si una nota se apaga, acerca el dedo al traste y revisa el ángulo de la mano.
Cambios de dos acordes
Toca cuatro pulsos por acorde con metrónomo lento. Visualiza la siguiente forma antes de mover los dedos.
Protege el ritmo
Reduce la velocidad hasta poder seguir tocando sin detenerte en cada cambio. La estabilidad vale más que la velocidad.
Convierte canciones en ejercicios
Elige cifras con acordes conocidos y practica por separado el único acorde nuevo antes de tocar la canción completa.
Una rutina de cinco minutos
Dedica un minuto a comprobar sonido de cada cuerda, dos minutos a cambios entre dos acordes y dos minutos a tocar una progresión con metrónomo. Cambia la pareja de acordes al día siguiente. La práctica breve y frecuente crea memoria de movimiento sin acumular tensión innecesaria.